viernes, 25 de octubre de 2019

La experiencia de Quebec en la planificación de las lenguas

La experiencia de Quebec en la planificación de las lenguas
por Jacques Maurais

SIMPOSIO "LA LENGUA Y EL DERECHO"
Asociación Mexicana de Lingüística Aplicada
Universidad Autónoma Metropolitana
Plantel de Iztapalapa
8 y 9 de noviembre de 1988

Introducción
Para comenzar es preciso proporcionar una explicación de terminología en referencia a la palabra "planificación" la cual ha sido escogida como parte del título de mi ponencia por el comité organizador de este simposio. El equivalente francés de esta palabra, "planification" ("planification linguistique"), se puede decir que casi no se utiliza en Quebec e incluso en Francia se usa cada vez menos.
El término original inglés, language planning, fue propuesto por el lingüista norteamericano Einar Haugen a finales de los años 50, es decir en una época en la cual el concepto de social planning, de planificación social, estaba muy a la moda. En Quebec se rechazó la traducción literal planification linguistique porque tenía connotaciones intervencionistas del Estado y los sectores influyentes, especialmente de la economía, no querían que el gobierno quebequense adoptara más que medidas de incentivo con respecto a la promoción del idioma francés. El término adoptado fue aménagement linguistique, o sea arreglo y ordenamiento lingüístico; aménagement linguistique más bien permite evocar esfuerzos a medio o largo plazo para aprovechar un recurso colectivo, el idioma o los idiomas, con respecto a las necesidades y a los intereses de la nación de acuerdo con un plan flexible que oriente la evolución de la sociedad sin tratarla bruscamente ni precipitarla, sino que por el contrario exija su adhesión y su participación.
Para dar una imagen más completa, hay que añadir que la escuela catalana de sociolingüística ha propuesto el término normalizació lingüística en el marco del concepto del conflicto lingüístico, el cual ha sido elaborado por dicha escuela. La normalización lingüística, según el sociolingüista valenciano Lluís V. Aracil, consiste en reorganizar las funciones lingüísticas de la sociedad de manera a readaptar las funciones sociales de la lengua a condiciones externas cambiantes; por consiguiente, una verdadera normalización no puede limitarse a aspectos puramente lingüísticos. La normalización es una macro-decisión parecida a las macro-decisiones económicas y tiende a reorientar el futuro de una comunidad lingüística; esto supone el ejercicio de cierto poder y, por eso, exige la independencia política, o por lo menos cierto grado de autonomía (cf. Aracil, 1982 y cita en Daoust y Maurais, 1987:12-13). Además de lo anteriormente expuesto no debemos olvidar que una gran parte del significado de la palabra normalización se complementa en el marco del conflicto lingüístico por su antítesis substitución oasimilación, es decir, lo que representa el fracaso o la imposibilidad de la misma normalización.
Como puede deducirse de esta breve presentación, planificación lingüísticanormalización y aménagement linguistique son, en la práctica, palabras ampliamente parecidas pero que tienen connotaciones bastante diferentes. La misma palabra planificación connota más la intervención del Estado. El concepto de normalización sin embargo supone la existencia de una situación inadaptada que hay que readaptar al curso de la historia para que se vuelvanormal, como lo indica la palabra misma. En cuanto al aménagement linguistique o ordenamiento lingüístico se refiere, éste es un concepto que se fundamenta en el mito o en el ideal de la coexistencia pacífica de los idiomas ya que su base es una intención de consenso social con respecto a un proyecto lingüístico colectivo. Esta situación en efecto corresponde a la realidad de Quebec: en Quebec hay un apoyo mayoritario de los francófonos hacia la legislación lingüística adoptada en 1977 (tres cuartos de los francófonos según un sondeo de 1977, cf. Monnier 1986) y ese apoyo popular ha incluso impedido que el gobierno elegido en 1985 modificara esta ley, especialemente el artículo 58 el cual exige que la rotulación comercial se haga unicamente en francés. Este tema será tratado posteriormente.
Al presentar un ejemplo de planificación lingüística, lo habitual es empezar con la intervención sobre el estatus de los idiomas o de las variedades lingüísticas (status planning) y a continuación presentar la intervención sobre el mismo idioma, o sea a lo que Kloss llamó de manera equivocada corpus planning ya que no se trata de un corpus en sí mismo sino de la totalidad de un sistema lingüístico. Por falta de tiempo, sólo el primer aspecto, o sea la planificación del estatus de los idiomas, será presentado.

La oficialización del francés
A primera impresión al ver el texto de la ley lingüística de Quebec, la Carta de la lengua francesa, la llamada "ley 101", se podría pensar que ésta tiene un carácter exhaustivo ya que está compuesta por 232 artículos. Es verdad que la Carta de la lengua francesa afecta muchos sectores de la vida colectiva o, mejor dicho, muchos dominios lingüísticos para utilizar la terminología de la sociolingüística, sin embargo otros dominios muy importantes desde el punto de vista lingüístico no están presentes: por ejemplo, el sector de los medios de comunicación o el de la enseñanza postsecundaria. En comparación con otras legislaciones extranjeras como la legislación lingüística de Francia o la de Colombia, la de Quebec a pesar de todo es más completa: en Francia, el decreto de 1972 impone en ciertas circunstancias el uso de palabras definidas por comisiones estatales de terminología y la ley de 1975 prohibe el uso de palabras extranjeras cuando existen sus equivalentes en francés. La misma ley exige la presencia en ciertas circunstancias del idioma francés sin que éste sea exclusivo (en este último caso, se trata más bien de una ley de protección al consumidor). La ley 14 de Colombia (5 de marzo de 1979) contrariamente a la ley francesa impone el uso exclusivo del castellano, principalmente en la rotulación, en los anuncios, en las razones sociales y en las marcas registradas.
En comparación con las leyes anteriormente mencionadas, el preámbulo de la Carta de la lengua francesa reconoce que el idioma francés permite al pueblo quebequense expresar su identidad. Además la Asemblea Nacional afirma que el francés sea el idioma normal y habitual del trabajo, de la enseñanza, del comercio y de los negocios. Del primer artículo de la Carta el cual establece el francés como idioma oficial de la provincia se desprenden una serie de medidas en diferentes areas:
1. En el area jurídica (legislación y justicia), la redacción original de la Carta en su capítulo tercero imponía que sólo el texto francés de las leyes tuviera valor oficial; además, las personas civiles, contrariamente a las personas naturales, no podrían eligir entre un proceso en francés o en inglés pero debían seguirlo en el idioma oficial de la provincia. Este capítulo tercero de la Carta, relativo a la lengua de la legislación y de la justicia, fue rechazado por el Tribunal Supremo de Canadá por considerarse inconstitucional. Cabe señalar que para redactar lo establecido en ese capítulo Quebec se había inspirado en una ley adoptada por la provincia de Manitoba en 1890 la cual abolía el carácter oficial del francés en dicha provincia y que al momento de votar la Carta de la lengua francesa aún seguía vigente. El Tribunal Supremo de Canadá, al condenar la legislación quebequense después de sólo dos años de vigencia, tuvo también que rechazar la ley de Manitoba, en este caso con casi 90 años de retraso (el caso es interesante porque, técnicamente, esa decisión creaba un vacío jurídico, ya que todas las leyes adoptadas sólo en inglés debían ser consideradas como inválidas).
2. En el area de la Administración Pública, las comunicaciones por escrito se hacen en francés, con algunas excepciones: por ejemplo, las personas naturales pueden comunicarse con el Estado en su idioma de uso diario e igualmente, en circunstancias muy particulares, la ley permite que municipios, organismos escolares, servicios sociales y de salud se declaren bilingües. Hay así municipios bilingües (francés-inglés) y, por lo menos, un hospital italiano-francés y un hospicio de ancianos polaco-francés.
3. En el campo de la enseñanza, sólo tienen derecho de assistir a la escuela inglesa los niños cuyo padre o cuya madre ha frecuentado la escuela primaria inglesa en Canadá. Los francófonos al igual que los inmigrantes llegados después de 1977 tienen que mandar sus niños a la escuela francesa. En 1977, el 20 % de los niños llamados alófonos (o sea de habla ni francesa ni inglesa) estaban en escuelas francesas; diez años después este porcentaje había aumentado a 65 %. Con esa medida se puede esperar que la adopción del inglés como idioma habitual por parte de los inmigrantes cese aún y cuando la ley ne afecta los niveles preuniversitario y universitario donde sigue vigente el derecho de eligir la enseñanza en francés o en inglés.
4. En el dominio del trabajo, los profesionales (médicos, dentistas, enfermeros, arquitectos, etc.) no francófonos procedientes del extranjero o de otras provincias canadienses y que no son egresados de instituciones francófonas en el extranjero tienen que aprobar un examen lingüístico preparado por el Instituto de la Lengua Francesa (Office de la langue française) para obtener el derecho de ejercer su profesión en Quebec. Además, muchos artículos de la Carta de la lengua francesa imponen el francés como el idioma normal y habitual en el trabajo; éste es, en verdad, el eje de la legislación lingüística y ha sido definido como tal por los gobiernos sucesivos.
5. Como último punto, se puede subrayar el hecho de que muchos artículos de la Carta tienen que ver con el llamado "rostro francés de Quebec". Estos son artículos que declaran que sólo el francés se puede utilizar en la señalización del tráfico, en las razones sociales, en la rotulación de la Administración Pública y en la rotulación comercial. Por supuesto, la ley tiene excepciones en caso de mensajes ideológicos, políticos, religiosos o humanitarios si vienen de organismos no lucrativos. El problema del "rostro francés de Quebec" sigue siendo el más agudo para la opinión pública desde hace unos tres años. Este aspecto será tratado más adelante.

Los derechos de la minoría
Comenzaremos por hablar de los derechos de la minoría de habla inglesa, dejando de lado por el momento la cuestión de los indígenas.
La minoría anglófona constituye el 12,3 % de la población de Quebec o el 7,9 % si se considera sólo el origen étnico británico, pero es la mayoría nacional y continental. Hace poco, se pudo leer en un diario un comentario según el cual la minoría anglófona de Quebec era 49 veces más numerosa que la mayoría francófona. Esa paradoja describe bien la situación y demuestra que la Carta de la lengua francesa define más bien las relaciones entre dos mayorías que entre una mayoría y una minoría.
En 1983, la Asemblea Nacional añadió un párrafo al preámbulo de la Carta de la lengua francesa para reconocer la contribución de los anglófonos: "La Asemblea Nacional quiere proseguir el objetivo [de francización] en un espíritu de apertura y de justicia y en el respecto de las instituciones de la comunidad quebequense de habla inglesa así como el respeto de las minorías étnicas cuya preciosa contribución al desarrollo de Quebec es bien reconocida". Sumado a esto, en 1986 la Asemblea Nacional adoptó una ley para garantizar servicios en inglés en hospitales y demás instituciones sociales y de salud.
Por falta de tiempo, sólo dos aspectos de los derechos garantizados a la minoría anglófona: el derecho a que ciertos municipios y organismos sean bilingües y los derechos escolares, serán tratados.
En los municipios y organismos bilingües (servicios sociales y de salud), se pueden utilizar el idioma oficial y otro idioma en la denominación de dichas instituciones, en sus comunicaciones internas y en las comunicaciones entre dichas instituciones. Dos personas pueden utilizar cualquier idioma en sus comunicaciones escritas salvo que la institución tiene el deber de proporcionar una versión francesa a cualquier persona en ejercicio de sus funciones que la pida. Las historias clínicas se pueden redactar en francés o en inglés pero la dirección de la institución puede decidir que sólo se utilice el francés. Los resúmenes de las historias clínicas deben ser proporcionados en francés a quien los pida. En las instituciones de enseñanza no es preciso utilizar el idioma oficial en las comunicaciones de orden pedagógico.
En cuanto a los derechos escolares se refiere, sólo los niños cuyo padre o cuya madre ha frecuentado la escuela inglesa en Canadá tienen el derecho a ir a la escuela inglesa en Quebec. Sin embargo la ley también añade que se debe dar la posibilidad de ir a la escuela inglesa a cada niño admisible a la enseñanza en inglés. Esto es una garantía mejor que la que existe en la Constitución canadiense la cual preve que cada provincia tiene el deber de ofrecer clases en la lengua de la minoría sólo cuando el número de niños justifica las instalaciones de enseñanza en la lengua oficial minoritaria.
Para finalizar este punto, hay que señalar que la Carta de la lengua francesa no restringe de ningún modo el acceso a los colegios preuniversitarios y a las universidades cuyo idioma de enseñanza es el inglés y tampoco afecta a los medios de comunicación. Además un artículo establece que se puede utilizar cualquier idioma en complementaridad con el idioma oficial o sin él, mientras la ley no exija el uso exclusivo del idioma oficial.

Los derechos de los indígenas
En cuanto a los derechos lingüísticos de los Amerindios se refiere, el preámbulo de la Carta de la lengua francesa establece el principio siguiente: "La Asemblea Nacional reconoce a los Amerindios y a los Inuit, descendientes de los primeros habitantes del pais, el derecho que tienen de mantener y desarrollar su idioma y su cultura de origen".
La Carta no hace ninguna restricción en la enseñanza en idiomas amerindios o en inuktitut pero sí impone el objetivo que el francés sea utilizado como uno de los idiomas de enseñanza para que los alumnos puedan proseguir sus estudios en francés en colegios y universidades quebequenses si lo desean. Las instituciones amerindias e inuit pueden funcionar en su idioma pero tienen que introducir en su administración el uso del francés para las comunicaciones con el resto de Quebec. Cabe mencionar que uno de los artículos señala que la Carta no es aplicable en las reservas indígenas.
A pesar de que las estadísticas no son muy precisas se sabe que la enseñanza en idiomas indígenas ha mejorado en Quebec desde 1977, año en que se votó la Carta de la lengua francesa. Este resultado de la política de francización puede parecer paradójico pero tiene un paralelo con la situación de los inmigrantes en Montreal quienes, ante la competencia entre el francés y el inglés, han podido mantener sus idiomas de origen más facilmente que esos de Toronto. Así que no es nada sorprendente que el esfuerzo de francización, al tratar de impedir la progresión del inglés, el cual fue durante largos años el único idioma con que se administraba a los Amerindios, favorezca un mejoramiento de la situación de los idiomas indígenas.
Permítanme que aproveche la oportunidad ofrecida por esta ponencia para hacer unas proposiciones con respecto al mejoramiento del estatuto de los idiomas indígenas. En primer lugar, me parece esencial que además de los dominios tradicionales se atribuyan a los idiomas indígenas nuevos dominios de utilización, los cuales podrían ir hasta el uso del idioma minoritario de manera obligatoria. A este respecto, hay una interesante ilustración que se produjo a principios del año en curso cuando el Consejo del Departamento de Baranya en Hungría adoptó un decreto que en ciertas circunstancias obliga a que se use el idioma alemán o serbo-croata en pueblos donde viven minorías. En segundo lugar, para llevar a cabo ese programa, se necesitaría una lengua estandard, lo que por supuesto es problemático en el caso de muchos idiomas amerindios. El perfeccionamiento y el cultivo de una lengua estandard necesita de la participación de profesionales del habla, escritores, locutores de radio o televisión, etc. Sin embargo hoy en día la elaboración de tal lengua casi no puede o no debe hacerse por iniciativa personal y requiere de recursos que por lo general sólo el Estado puede proporcionar. En tercer lugar, y tal vez sea el aspecto más importante, es preciso que la aplicación de semejante política de promoción del uso de lenguas indígenas tenga una base territorial y eso implica por añadidura un cierto grado de autonomía política. Según la escuela catalana de sociolingüística, la normalización o recuperación de un idioma supone cierto grado de autonomía, lo cual es ilustrado claramente por el caso de Quebec o por el caso de Suiza donde el único idioma cuya territorialidad no está garantizada, el romanche, está retrociendo ante el alemán. En último lugar, podríamos preguntarnos si tendría éxito una política lingüística que no sea acompañada de una campaña o de una política de promoción socio-económica.
Esas son proposiciones que, aunque no son suficientes, igualmente someto a su crítica para que se discutan y se completen.
Por fín, en cuanto a los derechos de las minorías se refiere, quiero subrayar que el discurso mayoritario se caracteriza por su expansionismo, el cual tiende a culpabilizar a las minorías insistiendo en los derechos individuales, personales, como por ejemplo el derecho del padre a eligir el idioma de enseñanza de sus niños como se hace hoy en la Unión Soviética o como se hacía en Quebec hasta hace unos 15 años. El discurso minoritario, por el contrario, se caracteriza por la petición de derechos colectivos y por conceptos como la seguridad, la protección y la supervivencia.

La importancia del símbolo en la planificación lingüística
El último punto que quiero abordar en esta ponencia es la importancia del símbolo en la planificación lingüística. Ya se ha escrito que las políticas lingüísticas son medidas para lograr objetivos socioculturales, sociopolíticos y socio-económicos y que, muy a menudo, competen al orden del símbolo porque se utilizan para solucionar problemas que, en realidad, no son propiamente lingüísticos (cf. citas en Daoust y Maurais, 1897:26-27). Pero lo que por lo general no se menciona es que el símbolo puede desempeñar un papel en la planificación lingüística y eso se puede comprobar casi diariamente en Quebec desde hace unos tres años en la muy controvertida cuestión de la rotulación.
En 1977, se estableció en la Carta de la lengua francesa que la rotulación comercial sólo podía hacerse en francés. La rotulación no comercial podía, según el caso, ser bilingüe o unilingüe en otro idioma sin que fuera obligatorio utilizar el idioma oficial. El difunto primer ministro René Lévesque q.e.p.d. explicó así su rechazo del bilingüismo en la rotulación: "A su manera cada rótulo bilingüe dice al inmigrante: aquí se hablan dos idiomas, el francés y el inglés, usted elija el que quiera. El rótulo bilingüe dice al anglófono: no es preciso aprender el francés, todo es traducido" (cita en Maurais, 1987:377).
La disposición de la ley con respecto al unilingüismo francés de la rotulación ha sido aprobada en un juicio de 1982 pero rechazado en otro de 1984; desde entonces el juicio está pendiente ante el Tribunal Supremo de Canadá.
El programa del Partido Liberal que ganó las elecciones provinciales en diciembre de 1985 contenía una promesa hecha a la minoría de habla inglesa de permitir la rotulación bilingüe. La relajación en el establecimiento del unilingüismo francés en la rotulación que había empezado a manifestarse a eso de 1983 como consecuencia de la contestación de dicha disposición, aumentó a partir de 1985: en cinco meses (desde principios de octubre de 1985 hasta finales de febrero de 1986) aumentaron de un 1000 % las denuncias de infracción a la ley; eso produjo una reacción en la población de habla francesa, especialmente en sus capas más nacionalistas y hubo hasta embadurnamiento de los rótulos bilingües o en inglés. Desde hace tres años casí no pasa día alguno sin que hayan, tanto en los periódicos ingleses como en los franceses, artículos o cartas de lectores sobre el tema de la rotulación.
Los cambios en el uso del idioma en la rotulación son el reflejo del progreso o del retroceso del francés ya que los anuncios pueden ser observados por cualquiera y así que éstos constituyen una forma de medir el éxito de una política lingüística en la ciudadania. La rotulación constituye así una forma de manifestar claramente lo que Louis-Jean Calvet (1987) llama "la guerra de los idiomas".

Conclusión
En conclusión, hay que resaltar que ninguna política lingüística puede exportarse ya que las condiciones socioculturales, jurídicas, constitucionales, políticas, etc., son diferentes en cada situación. Sin embargo, sí se pueden sacar conclusiones generales. El caso de Quebec demuestra la importancia del apoyo popular para el éxito de una política lingüística y al mismo tiempo la importancia de un símbolo como manifestación de ese apoyo; ese símbolo que para el pueblo quebequense ha sido la rotulación se ha vuelto una señal tangible de éxito o de fracaso para movilizar la sociedad.
Por último punto, quiero mencionar que el caso de Quebec permite plantear el problema de la posibilidad y de la oportunidad de las políticas lingüísticas en un mundo que pone de lado las barreras económicas. Ya Canadá y Estados Unidos han firmado un tratado de Libre Cambio y eso podría tener consecuencias en el campo de las políticas lingüísticas ya que ellas podrían considerarse como obstáculos no arancelarios a la libre circulación de bienes, servicios y personas. Algunas decisiones recientes, provenientes de la jurisprudencia de la Comunidad Económica Europea con respecto al uso del idioma francés son inquietantes y precisamente terminaré mi ponencia con la presentación de dos decisiones de la Comisión de las Comunidades Europeas: la causa ISMUNIT (SG[85] D/11505 del 6.IX.1985) y la causa France Quick (SG[85] 8781 del 8.VII.1985 y SG[85] 9123 del 17.VII.1985; cf. Sparer, 1986).
En la causa ISMUNIT, un laboratorio francés exijió que el etiquetage de unos reactivos producidos por el laboratorio italiano ISMUNIT fuese redactado también en francés en lugar del unilingüismo inglés utilizado por el citado laboratorio; la Comisión decidió que la exigencia de los franceses perjudicaría el comercio y que los investigadores franceses por su formación tenían que conocer el inglés.
En la causa France Quick, esa sociedad francesa había sido condenada por un tribunal francés conforme a la ley del 31 de diciembre de 1975 por utilizar en los menús de sus restaurantes palabras del inglés como "big-cheese", "fishburger", "coffee-drink", "milk-shakes" sin traducción francesa. La Comisión de las Comunidades Europeas por su parte en un requerimiento enviado al gobierno francés en julio de 1985 a ese respecto, indicó que el juicio del tribunal francés era excesivo y que la obligación de utilizar el francés constituía un costo económico suplementario en las operaciones de importación.
Así está planteada la cuestión del porvenir de las legislaciones lingüísticas nacionales en un mundo que ha empezado a dejar de lejos sus fronteras.

Bibliografía
ARACIL, Lluís V. (1982), Papers de sociolingüística, Barcelona, Edicions de la Magrana.
CALVET, Louis-Jean (1987), La guerre des langues et les politiques linguistiques, París, Payot.
DAOUST, Denise y Jacques MAURAIS (1987), "L'aménagement linguistique" en Maurais (1987a:5-46).
MAURAIS, Jacques (1987a), Politique et aménagement linguistiques, Québec, Conseil de la langue française, París, Le Robert.
-------- (1987b), "L'expérience québécoise d'aménagement linguistique" en Maurais (1987a:361-416).
MONNIER, Daniel (1986), La perception de la situation linguistique par les Québécois, Québec, Conseil de la langue française, coll. "Documentation" no 23.
PAILLÉ, Michel (1988), "Le Québec anglophone, une comparaison sommaire avec les Franco-Ontariens", Bulletin du Conseil de la langue française, vol. 5, no 2, pp. 4-5.

SPARER, Michel (1986), Libre-échange et droit linguistique, Québec, Conseil de la langue française, coll. "Notes et documents" no 60.

jueves, 24 de octubre de 2019

La globalización y la protección de los idiomas

La redefinición de lo local,
lo nacional y lo global :
Perspectivas desde la antropología
Universidad Autónoma Metropolitana-Iztapalapa
Simposio internacional
Ciudad de México
29-31 de marzo de 1993

La globalización y la protección
de los idiomas
Jacques Maurais

Introducción
En mi ponencia, esbozaré unas reflexiones sobre el tema del multilingüismo versus la hegemonización lingüística, más especificamente desde el punto de vista de la protección de los idiomas frente a la mundialización de la economía y la correspondiente difusión de sólo unos idiomas, el inglés en la mayoría de los casos.
La mundialización de la economía se manifiesta hoy en día de en su forma más clara en la elaboración de tratados de libre comercio. La tendencia a la mundialización de los mercados se basa en el consumo de masa y, por consiguiente, en la estandardización; sin embargo se enfrenta contra otras tendencias, de menor importancia, como la segmentación de los mercados y la decentralización política. La segmentación de los mercados, o sea la creación de pequeños mercados típicos para distintos grupos de consumidores, se explica por el aumento de los ingresos, lo que permite a un número más grande de consumidores satisfacer sus necesidades particulares y diferenciarse de los demás. Otro límite a la internacionalización de los mercados es la actual tendencia a la decentralización política, la cual acentúa las diferencias y actúa en contra de la estandardización de los productos de las multinacionales. No obstante todo eso, el fenómeno de mundialización es mayoritario y la desaparición de las fronteras arancelarias parece que tiende a recrear antiguas zonas de intercambios económicos - dichas fronteras arancelarias siendo el resultado de la creación de los Estados Naciones. Estudios han monstrado que la desaparición de las trabas arancelarias ha hecho reaparecer en Europa zonas comerciales de la Edad Media, como la zona que incluye la Cataluña española y francesa, la Provenza y el Piamonte en Italia o las regiones de habla alemana de la Sarre en Alemaña, de la Mosela y del alto Rin en Francia. Dicho en otros términos, eso significa que la apertura de las fronteras no produce un aumento de los cambios en todas las direcciones sino que permite la reaparición de los antiguos movimientos comerciales obstaculizados por la presencia de fronteras nacionales. La creación de la federación canadiense en el siglo pasado fue una manera para las colonias británicas de defenderse contra la atracción estadounidense, o sea se creó por razones políticas un mercado este-oeste mientras las fuerzas económicas hubieran dictado relaciones norte-sur. El reciente tratado de libre comercio entre Canadá y EE.UU. amenaza más aún la federación canadiense porque es muy probable que los intercambios comerciales hacia el sur van a superar y marginar los intercambios entre las varias provincias canadienses. En el caso de Quebec, por ejemplo, se nota que nuestras exportaciones a EE.UU. han aumentado en un 30 % durante los últimos 10 años - y eso se hace según el movimiento normal de los intercambios desde el norte hacia el sur - mientras los intercambios con las demás provincias han aumentado sólo en un 3 %. Supongo que el mismo tipo de situación ocurre, o puede ocurrir, también en el caso de México. Entonces, desde el punto de vista lingüístico, eso puede significar una mayor influencia del idioma inglés.
Hay que subrayar aquí que la influencia de la economía en la difusión de un idioma hegemónico ya ha sido estudiada hace 20 años por Renée Balibar y Dominique Laporte desde el punto de vista marxista de la lucha de las clases. En su investigación de la difusión del francés en Francia en el siglo pasado, Balibar y Laporte hacen un paralelo entre la necesidad material para la clase capitalista de uniformizar las prácticas lingüísticas conforme a las necesidades de la producción. De un lado, empezó en Francia la difusión cada vez más intensiva de un idioma estandardizado, rechazando cada vez más los dialectos y los patois; de otro lado, como manifestación de la necesidad capitalista de uniformizar la producción, tuvo lugar simultáneamente la difusión de un sistema estandardizado de unidades de medida, el sistema métrico, mientras las barreras internas de peajes se abolían.
Antes de que yo prosiga mi ponencia, me parece menester especificar a grandes rasgos unas definiciones relativas a las diferentes formas de integración económica regional e internacional :
- una zona de libre comercio la constituyen paises los cuales suprimen barreras arancelarias y restricciones cuantitativas entre ellos; sin embargo, cada pais puede establecer su propio arancel exterior con respecto a los paises fuera de la zona; por consiguiente, no existe una política comercial exterior común pero la existencia de la zona sí supone la elaboración de normas de origen para los productos fabricados por fuera para que los paises no miembros de la zona no aprovechen la diferencia de tarifas entre los paises miembros para invadir toda la zona; por consiguiente, es preciso establecer formas de control en las fronteras comunes de la zona;
- una unión aduanera abarca los elementos constituyentes de una zona de libre comercio más un arancel exterior común y una política comercial común con respecto a los paises terceros;
- un mercado común es una unión aduanera con circulación libre de la mano de obra y del capital;
N.B. : esas tres primeras formas de integración económica funcionan con los instrumentos jurídicos y institucionales tradicionales del derecho internacional (tratados, arbitraje, comités paritarios, etc.);
- una unión económica abarca los elementos ya presentes en el mercado común más cierta armonización de las políticas económicas y sociales y de todas las normas que influyen sobre el costo de producción de bienes y servicios y sobre la mobilidad de los factores económicos; desde el punto de vista jurídico, una unión económica casi siempre supone cierta autoridad central de tipo federal o confederal con poderes de gestión de la economía en unos sectores clave.
Para ser más explícitos, podemos añadir que la Comunidad Europea es una unión económica con comienzos de unión monetaria mientras el acuerdo de libre comercio entre Canadá y EE.UU. creó una mera zona de libre comercio con ciertos elementos de mercado común (liberalización de los servicios y de los capitales).
La integración económica puede tener repercusiones lingüísticas, especialmente si se considera al idioma como un obstáculo a la libre circulación de los bienes, de los servicios y de las personas. Para elaborar esa problemática del idioma como obstáculo no arancelario a la libre circulación de bienes, servicios y personas, me basaré en la jurisprudencia europea ya que ésta está más desarollada; en efecto, el tratado de libre comercio entre Canadá y EE.UU. está parcialmente vigente sólo desde el 1er de enero de 1988 y surtirá efecto en pleno sólo en 1998 (pero no se aplicará a la libre circulación de personas). Por consiguiente, para analizar las repercusiones lingüísticas de tales acuerdos internacionales, es preciso estudiar la situación de la Comunidad Europea. A la luz de la experiencia europea, esbozaré después posibles consecuencias lingüisticas del acuerdo de libre comercio entre Canadá y EE. UU. y del proyectado acuerdo entre Canadá, EE. UU. y México. En la última parte de mi ponencia, hablaré del impacto de la hegemonización sobre la estructura de la lengua.
Para describir la situación europea, utilizaré unas decisiones de la Comisión de las Comunidades Europeas y del Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas en Luxemburgo.
En la causa ISMUNIT, un laboratorio francés exigió que el etiquetaje de unos reactivos producidos por el laboratorio italiano ISMUNIT fuese redactado también en francés en lugar del unilingüismo inglés utilizado por el citado laboratorio. La Comisión de las Comunidades Europeas decidió que la exigencia de los franceses perjudicaría el comercio y que los investigadores franceses, por su formación, tenían que conocer el inglés.
En la causa France Quick, esa sociedad francesa había sido condenada por un tribunal francés por utilizar en los menús de sus restaurantes palabras del inglés como big-cheese, fishburger, coffee-drink, milk-shakes sin traducción francesa, conforme a la ley del 31 de diciembre de 1975. La Comisión de las Comunidades Europeas, por su parte, en un requerimiento enviado al gobierno francés en julio de 1985 a ese respecto, indicó que la sentencia del tribunal francés era excesiva y que la obligación de utilizar el francés constituía un costo económico suplementario en las operaciones de importación.
En cuanto a la libre circulación de mercancías, el Tribunal de Justicia decidió que Holanda no podía exigir la presencia de la palabra likeur en el etiquetaje de bebidas alcoholizadas importadas de Alemania porque esa exigencia constituía una restricción cuantitativa al comercio y porque el etiquetaje original, en alemán, daba a los consumidores de Holanda informaciones suficientes sobre la naturaleza del producto. Por consigiente, según esa decisión, se puede exigir en el etiquetaje sólo inscripciones relativas a la protección de los consumidores [en comparación con la legislación vigente en Quebec, eso significaría que el gobierno quebequense no podría seguir exigendo que el texto en idiomas extranjeros en el etiguetaje no fuese más importante que el texto en idioma francés, según el artículo 51 de la Carta de la Lengua Francesa].
En cuanto a la libre circulación de las mercancías hay otro ejemplo. Ese ejemplo de hegemonización lingüística a base económica nos lo ofrece una reciente decisión inconsiderada de unos burócratas de la Comunidad Europea quienes quisieron desterrar la eñe de los alfabetos informáticos españoles. Lo que apuntaban esos burócratas eran tres reales decretos españoles por virtud de los cuales todo ordenador importado a España debe llevar la letra eñe en su teclado. Como Uds. prabablemente ya saben, ese intento suscitó muchas protestas en España. Referente a esto, permítanme una reflexión que se acerca al crimen de lesa majestad : sin la eñe, las generaciones futuras qué opinarán del año horrible de la reina Isabel? (Uds. ya ven que para nosotros quebequenses es muy difícil, cuando se nos presenta la oportunidad, evitar un chiste en contra de la familia real británica; para los que no lo saben, el jefe de Estado de Canadá es la reina de Inglaterra.)
En cuanto a la libre circulación de las personas, hubo una decisión de la Comisión de las Comunidades Europeas y dos decisiones del Tribunal de Justicia. En la primera causa, se trataba de un médico el cual tenía que dar prueba de que conocía suficientemente el idioma francés para poder trabajar en Francia. La Comisión de las Comunidades Europeas decidió que era deseable conocer el idioma del pais pero que los Estados no podían rehusar a ese médico el derecho de ejercer la medicina por causa de un conocimiento insuficiente del idioma del pais.
La segunda causa relativa a la libre circulación de las personas, llamada la causa Mutsch, se refería a un ciudadano de Luxemburgo viviendo en la parte alemana de Bélgica. El señor Mutsch quería utilizar el alemán ante un tribunal pero le rehusaron la posibilidad de utilizar el alemán porque no era ciudadano belga. El Tribunal de Justicia de las Comunidades decidió que eso era una discriminación ilegal en contra de un trabajador de la Comunidad Europea. Esa decisión es muy importante porque significa que, cuando un Estado garantiza derechos lingüísticos a una minoría, los trabajadores provenientes de otros paises pero pertenecientes a dicha minoría tienen los mismos derechos que los ciudadanos minoritarios de dicho pais. [Aplicado al caso de Quebec, si el acuerdo Canadá-EE.UU. se aplicara a la libre circulación de personas, eso significaría que los estadounidenses quienes decidieran establecerse en Quebec tendrían los mismos derechos que la minoría inglesa - por ejemplo, podrían mandar a sus hijos a la escuela inglesa mientras que los demás inmigrantes tienen que mandarles a la escuela francesa.]
La tercera causa relativa a la libre circulación de las personas la voy a analizar dentro de poco porque implica cierto cambio de rumbo en la jurisprudencia europea; mientras tanto, podemos sacar una conclusión preliminaria de los ejemplos que acabamos de presentar.
En efecto, esos primeros ejemplos son ilustraciones del problema sublevado por reglas que dan prioridad a la economía sobre cualquier otra consideración, particularmente el destino de los idiomas. En efecto, es de esperarse que un Estado que firma un tratado principalmente económico no va a poner en peligro el equilibrio de las relaciones económicas para proteger intereses de otro orden, en este caso, el idioma. Pero una sentencia del Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas matiza la tendencia de dar prioridad a la economía a pesar de que ésta contradice las legislaciones lingüísticas nacionales.
En su sentencia del 28 de noviembre de 1989 dicho Tribunal de Justicia se pronunció sobre la exigencia establecida por el gobierno irlandés de que los candidatos a un puesto de profesor de artes plásticas tuvieran cierto conocimiento de la lengua irlandesa. El puesto había sido negado a una candidata holandesa quien carecía de conocimientos del irlandés. El Tribunal tuvo que decidir si los requísitos lingüísticos perjudicaban la libre circulación de los trabajadores, según alegaciones de que :
- el principal objetivo de esa exigencia era evitar que los ciudadanos de otros Estados Miembros pudieran acceder a ese trabajo;
- el conocimiento del irlandés no era necesario para cumplir las funciones de ese trabajo porque las clases se daban mayoritariamente en inglés.
En contraste con las decisiones anteriores, en este caso el Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas aprobó la política de promoción del uso del irlandés, por cuanto se trata de una manera de expresar la identidad y la cultura nacional y añadió que el tratado de la CEE no prohibe ese tipo de política, siempre y cuando la relación no sea desproporcionada con el objetivo buscado y no se produzca discriminación.

El impacto cultural y lingüístico del acuerdo de Libre Comercio Canadá-EE.UU.-México
Ahora vamos a estudiar, a la luz de la experiencia europea, los impactos posibles sobre la cultura y la lengua del acuerdo de Libre Comercio firmado por Canadá y EE.UU. y del acuerdo que se está negociando entre Canadá, EE.UU. y México.
Quiero empezar esta parte de mi ponencia con una cita de un personaje de Unamuno : Civilización es lo contrario de ruralización9. En efecto, etimológicamente, civilización es un derivado de ciuis ciudadano como lo es tambiénciuitas ciudad.
Los productos de la cultura estadounidense se difunden hoy en día por todo el mundo utilizando un esquema conocido, según el cual, en un sistema poliétnico o multilingüe, caracterizado por diferencias de poder y de prestigio, el grupo dominante tiende a hacer creer que su propia cultura no es étnica sino universal o simplemente civilizada. Paradoxalmente, el resultado de semejante proceso es la perpetuidad de la dominación étnica o lingüística, ya que para el común de los mortales la misma pasa como una cultura supra-étnica, a pesar de que en realidad es una cultura que mantiene con arrogancia la dominación étnica.
La cuestión de la dominación cultural estadounidense es un problema vital para los francohablantes de Quebec y aún más para los canadienses de habla inglesa, ya que su lengua materna no les permite diferenciarse de los estadounidenses. Un ejemplo de ésto nos lo brinda la exclusión del producto cultural del acuerdo de Libre Comercio entre Canadá y los Estados Unidos. Conforme a lo establecido en dicho acuerdo, actualmente Canadá puede exigir que la programación de las estaciones de radio y televisión asegure cierta cuota de contenido canadiense (por lo menos el 65 % de canciones en francés en las emisoras que transmiten en esa lengua y alrededor del 30% de contenido canadiense, según el tipo de música radiada : rock, música clásica, etc.). El caso de Francia nos ofrece un ejemplo similar. En ese país se discute también la posibilidad de imponer cuotas en el contenido de los programas de radio, ante la gran cantidad de canciones de lengua inglesa transmitidas en las emisoras privadas y la evidente exportación al extranjero, más precisamente a EE.UU., del dinero de los derechos de autor. Para controlar esta situación un grupo de artistas pidió al ministro de Cultura de Francia la imposición de una cuota del 55 % de contenido en lengua francesa a las emisoras de radio. Este tipo de medidas proteccionistas no son evidentemente bien vistas por los dirigentes estadounidenses. Hace dos años, la señora Carla Hills, entonces delegada de Comercio de EE.UU. en la administración Bush, declaraba en rueda de prensa que en el marco de las negociaciones del acuerdo de Libre Comercio entre Méjico, Estados Unidos y Canadá su gobierno no iba a tolerar que la cultura siguiera siendo excluida de la mesa de negociaciones. De acuerdo con las declaraciones de la señora Hills ante la prensa y la radio, los productos culturales deben ser sometidos a la ley de la oferta y la demanda y no deben ser artificialmente protegidos por medidas gubernamentales porque tales medidas son trabas al libre comercio. Es evidente que esta posición del gobierno de Estados Unidos podría, por ejemplo, impedir al gobierno canadiense o mejicano invertir fondos públicos en la producción de películas o de emisiones televisivas. De la misma manera no habría que sorprenderse si las exigencias de bilingüismo del gobierno federal canadiense con respecto al etiquetaje, por ejemplo, fueran interpretadas como obstáculos no arancelarios a la libre circulación de bienes (como lo veremos más adelante).
Por eso, no hay que sorprenderse si existe ahora en la parte inglesa de Canadá cierto sentimiento anti-estadounidense - fenómeno que no existe en Quebec donde la población y los políticos favorecen el acuerdo de libre comercio, probablemente porque piensan estar protegidos por la diferencia del idioma. Para dar a Uds. una idea de la situación del Canadá inglés - más bien de los intelectuales - frente a EE.UU., saco una citas de una periodista de Montreal :
El sentimiento anti-estadounidense está ahora más acentuado en la intelligentsia canadiense que el sentimiento anti-inglés entre los intelectuales quebequenses. Y tiene buena reputación, no está considerado como un caso de tribalismo. [...] Las buenas gentes, en Canadá [=en el Canadá inglés], no consideran como xenofobia detestar a todo lo estadounidense.
Después de esas consideraciones bastante generales relativas al impacto del acuerdo de Libre Comercio sobre la cultura, a continuación voy a presentarles un resumen de un estudio pedido por el Consejo de la Lengua Francesa de Quebec sobre las posibles consecuencias de dicho acuerdo sobre la lengua. Ya que no soy jurista, no voy a examinar todos los detalles sino que les voy a resumir a grandes rasgos las conclusiones del estudio hecho por el profesor José Woehrling de la Facultad de Derecho de la Universidad de Montreal.
En el marco del acuerdo de Libre Comercio, Canadá y EE.UU. se comprometieron formalmente para que sus subdiviones territoriales aplicasen dicho acuerdo. En Canadá hay normas provinciales que pueden ser consideradas cono trabas al libre comnercio, por ejemplo ciertos artículos de la Carta de la Lengua Francesa y de la Ley del Cine. Es todavía muy difícil estimar el impacto del acuerdo de Libre Comercio sobre la política lingüística de Quebec. Que yo sepa, ningún problema de incompatibilidad entre el acuerdo de Libre Comercio y la Carta de la Lengua Francesa h sido sublevado hasta la fecha. Además hay que añadir que dicho acuerdo contiene una cláusula de anterioridad según la cual las medidas legislativas ya vigentes no están sometidas a la aplicación de dicho acurdo aunque están incompatibles con la obligación llamada del tratamiento nacional y con la obligación de no discriminación (el tratamiento nacional significa que cada pais tiene que tratar los productos, servicios e inversiones del otro pais de la misma manera que sus propios productos, servicios e inversiones; en cuanto a la obligación de no discriminación, tanto la jurisprudencia canadiense y estadounidense como el derecho comparativo europeo interpretan ese concepto como una prohibición de la discriminación directa e indirecta).
Después de esas consideraciones preliminares, vamos ahora a analisar las posibles consecuencias del acuerdo de Libre Comercio sobre 1o el comercio, 2o los servicios, y 3o las industrias culturales.
1o El comercio.- Con respecto al comercio, el principal problema lingüístico podría atañar al etiquetaje. El capítulo 6 del acuerdo de Libre Comercio se aplica a medidas del gobierno federal como el etiquetaje bilingüe. Según el gobierno federal canadiense, ningún artículo del citado acuerdo impide la exigencia de bilingüismo en el etiquetaje pero no existen aclaraciones de EE.UU. al respecto; según unos juristas el etiquetaje bilingüe podría estar considerado como une discriminación indirecta en contra de EE.UU. : en efecto, la obligación de imprimir el etiquetaje en francés cuesta más caro y produce más complicaciones para los estadounidenses que para los productores canadienses porque se aplica sólo a una parte de la producción estadounidense, la que está exportada a Canadá. En la eventualidad de una denuncia por parte de EE.UU., el gobierno canadiense tendría que demostrar que dicha práctica tiene como finalidad realizar un objectivo interior legítimo. Por lo que se ve, el único argumento del gobierno canadiense en favor del etiquetaje bilingüe podría ser la protección a los consumidores; pero si se considera el derecho comunitario europeo al respecto, la conclusión es que la protección a los consumidores no necesita siempre el empleo de una lengua porque en ciertos casos una ilustración fotográfica es suficiente. El capítulo 7 del citado acuerdo ataña a los productos agrícolas y alimenticios y en ese caso podría surgir una incompatibilidad con la Carta de la Lengua Francesa de Quebec, la cual exige que ningún otro idioma tenga más importancia en el etiguetaje que el idioma francés : exigencias sobre el tamaño relativo de inscripciones en francés y en otros idiomas podrán difícilmente estar consideradas como necesarias para proteger al consumidor; en tal caso, hará que convencer a los estadounidenses que la igualdad simbólica del francés y del inglés constituye un objetivo interior legítimo importante que permite la presencia de trabas al comercio bilateral entre Canadá y EE. UU. Se puede añadir que en el marco del proyectado acuerdo Canadá-EE.UU.-México, el trilingüismo de los productos exportados estará considerado como una complicación para los exportadores y fortalecerá la posición de los que consideran que el unilingüismo inglés es más eficaz y más económico.
2o Los servicios.- El capítulo 14 del acuerdo de Libre Comercio entre Canadá y EE.UU. se aplica a los servicios y garantiza la libre circulación de las personas quienes ofrecen los servicios mencionados en dicho capítulo (principalmente servicios comerciales salvo transportes y telecomunicaciones de base; tampoco se incluyen los servicios de médicos, dentistas y abogados). Sin embargo, en ese caso se aplica una cláusula de anterioridad, la que permite, por ejemplo, al gobierno de Quebec seguir exigiendo el conocimiento del idioma francés porque la Carta de la Lengua Francesa se adoptó antes del citado acuerdo comercial. Pero eso significa que desde ahora en adelante no se podrá tomar nuevas exigencias con respecto al conocimiento del francés en el caso de las profesiones mencionadas en el citado acuerdo. La situación es similar en Europa : [...] when a Member State makes access to employment dependent on linguistic proficiency, there is a presumption of an indirect discrimination against foreign workers, unless it can be shown that such proficiency is needed for that particular job. [Cuando un Estado Miembro decide que el acceso a una profesión depiende del conocimiento lingüístico, existe una presunción de discrimicación indirecta en contra de los trabajadores extranjeros salvo en los casos en los cuales se demonstra que tal conocimiento es necesario para el trabajo.]
3o Las industrias culturales.- En principio, las industrias culturales están excluidas del acuerdo de Libre Comercio entre Canadá y EE.UU. No obstante, el profesor José Woehrling, en un análisis jurídico bastante técnico, concluye que la Ley del Cine de Quebec, la cual contiene exigencias de presentar versiones dobladas en francés para películas realizadas en otros idiomas, podría estar considerada como una traba a la libre circulación de películas entre Canadá y EE.UU.; en tal caso, EE.UU. podrían tomar medidas de represalia contra cualquier sector económico de Canadá.

El impacto de la hegemonización sobre la estructura de la lengua
Les ofrezco ahora una reflexiones sobre el impacto de la hegemonización sobre la estructura de las lenguas.
Dentro de las consideraciones sociolingüísticas de la dominación de un idioma particular sobre otro, tres consecuencias de dicha dominación se destacan: a) la dialectalización de los idiomas minoritarios; b) la disminución de las funciones y dominios de uso de esos mismos idiomas y c) la uniformización de los idiomas.
a - Para ilustrar el primer caso podemos utilizar los útiles brindados por la historia, los cuales nos enseñan que el proceso de dialectalización puede ser el resultado del derrumbamiento del poder político. Ese es sin duda el origen de los distintos dialectos romances siglos después de la caída del Imperio Romano. Con el establecimiento de un nuevo poder en los diversos territorios ocupados por ese antiguo Imperio y con el apoyo recibido por parte de las Cortes, éstos pasaron de ser simples dialectos al estatus de nuevas lenguas.
La dialectalización también puede ser consecuencia de una dominación económica o política por parte de un grupo aloglota : en Canadá, la dominación económica del hombre blanco consiguió la sedentarización del grupo indígena montañés entre el norte del río San Lorenzo y Labrador. Esta sedentarización trajo consigo una disminución de los encuentros de personas de los diferentes grupos cazadores en los espacios abiertos y como consecuencia ocurrió una fragmentación dialectal. En el plan lingüístico el resultado de ese nuevo fenómeno social fue la imposibilidad de crear una ortografía del tipo fonético para el idioma montañés y la imposición, en su lugar, de reglas ortográficas comunes a las diversas comunidades, pero que son por lo menos tan abstractas y alejadas de la pronunciación real como la ortografía del francés o del inglés.
Al igual que con el montañés, la dialectalización del idioma estonio en la Edad Media constituye otro ejemplo de dialectalización inducida por la dominación de otro idioma, en ese caso del alemán. Como lo explica Raun, una consecuencia más de la dominación alemana y del sometimiento gradual del campesinado estonio fue el incremento de divergencias dialectales, retrasando cualquier tendencia hacia el desarrollo de una lengua nacional (traducción). En ese caso, la dialectalización fué el producto de una dominación socio-económica aloglota, acompañada de un discurso ideológico desvalorizante del nivél intelectual del idioma y del grado de modernidad de sus hablantes.
Un patrón de subordinación similar lo sufrió el francés quebequense por parte de las élites anglosajonas y de sus avasallados francohablantes, los llamados reyes negros en cierta época. Hasta no hace mucho tiempo, todos ellos proclamaban que si los francohablantes desempeñaban un papel menor en la economía y tenían empleos subalternos, era por hablar mal el francés en una época en la cual el idioma de la gestión de las empresas era el inglés. Hubo que adoptar leyes lingüísticas en 1974 y 1977 para invertir esa corriente de opinión y convencer a la gente de que el mejoramiento del francés quebequense, o sea el conocimiento y la utilización de variedades lingüísticas más estandard, sólo se conseguiría con el alza del estatus del francés y especialmente con su utilización obligatoria en nuevas funciones y nuevos dominios de uso.
b - La reducción de las funciones y de los dominios de uso de muchos idiomas, a causa de la dominación de otro idioma, tiene como consecuencia un empobrecimiento no sólo del léxico sino también más generalmente de la estructura interna de la lengua. La estructura interna de la lengua - y consecuentemente la evaluación que hacen los hablantes en términos de calidad - no es entonces independiente de un cierto condicionamiento extra-lingüístico. Utilizando un esquema propuesto por Reinhardt, se puede visualizar el empobrecimiento del léxico que comienza por sus franjas exteriores y, en el caso de los idiomas más amenazados de extinción, el mismo tiende a reducirse al núcleo central. Con esta constatación considero relevante introducir ahora el tema de la uniformización de las lenguas.
c - La uniformización de los idiomas. Al analizar la competencia entre idiomas según sus aspectos lingüísticos, tal como se plantea a fines de nuestro siglo, por paradoxal que parezca hay que evocar la cuestión de la tendencia hacia una posible uniformización de los idiomas. Por una parte, nuevas formas de neología provenientes del inglés norte-americano en el cual se usan muchas metáforas y juegos de palabras hasta cierto punto obstaculizan la uniformización necesaria de los vocabularios científicos y técnicos porque ya no recurren a las raices griegas y latinas [ejemplos : hardware --> softwaremouse en la informática --> rata]; pero por otra parte, existen tendencias a la uniformización y la mayoría de ellas se originan en la traducción de los productos culturales de masas (traducciones rápidas, hechas por personas que ni siquiera han oido hablar de la estilística contrastiva). No hace mucho, oí en una película la expresión officier de police, traducción literal de police officer en vez de agent (de police). Cualquier espectador - en la medida de sus conocimientos lingüísticos - hubiera podido concluir que dicha película había sido doblada en Montreal, pero la misma había sido doblada en París. O sea el mismo fenómeno de interferencia lingüística que antes existía en el francés de Montreal hoy también existe en París, lo que muestra la nueva importancia de los contactos entre francés e inglés. Otros ejemplos sobre el mismo tipo de situación nos los brinda Claude Hagège en su libro Le français et les siècles. Muchos de los ejemplos de anglicismos dados por ese autor, aunque conocidos desde hace varias décadas en Quebec, son de introducción reciente en Francia; con lo cual se ilustra que en nuestra época la distancia geográfica ya no constituye un obstáculo mayor a la difusión de bienes culturales.
Los productos culturales de masas ofrecen un mejor vehículo para introducir la influencia extranjera que la imposición directa. Un ejemplo de ésto nos lo proporciona la realidad linguística de la Unión Soviética. El dirigismo practicado durante décadas en ese país para tratar de llegar a un Sprachbund, o sea una unidad lingüística teniendo al ruso como epicentro, sólo consiguió exacerbar los sentimientos nacionalistas, aumentar la actividad de los puristas contra la rusificación de la terminología y de la lengua en general, e indujo finalmente a los parlamentos de 12 de las 15 repúblicas federadas de la Unión Soviética a adoptar leyes de normalización lingüística para fortalecer el idioma titular de cada república.
Las influencias lingüísticas transmitidas por los productos culturales de masas no se pueden controlar fácilmente, puesto que los consumidores de dichos productos ven en ellos valores universales. Esto no hace más que corroborar lo mencionado anteriormente : la creencia de que la cultura de un grupo dominante no es étnica y particular a un grupo específico, sino que tiene valores universales, que transcienden las fronteras nacionales para llamarse civilizados.
Por lo menos desde la época de Johann Gottfried Herder (1744-1803), existe en la literatura lingüística un prejuicio o una corriente dominante en contra de la uniformización. En ese sentido Benjamin Lee Whorf escribía lo siguiente hace más de medio siglo :
Los que quieren que en el porvenir se hable en el mundo sólo un idioma, inglés, alemán o ruso o cualquier otro, expresan una opinión equivocada y van a perjudicar gravemente la evolución de la humanidad. Gracias al idioma, la cultura occidental ha procurado un análisis provisional de la realidad y cree que ese análisis es definitivo y no se puede enmendar. Las únicas posibilidades de corrección de ese análisis radican en todos los demás idiomas los cuales, por una evolución propia, han obtenido análisis diferentes y provisionales pero igualmente lógicos.
Hay algo que se sobreentiende en la cita de Whorf y eso es que ya existe una uniformidad entre los idiomas europeos, el llamado SAE (Standard Average European). Antes que Whorf, en su libro Les langues dans l'Europe nouvelle escrito durante los últimos meses de la 1ra Guerra Mundial, Antoine Meillet presentía el mismo problema al opinar que no valía la pena establecer una nueva lengua de civilización en Europa, como el húngaro, la cual sería nada más que el calco y copia semántica de la realidad hecha por los demás idiomas europeos (Meillet recibió una enérgica protesta de parte del famoso escritor Kosztolányi).
Las relaciones entre las lenguas han tenido ciertamente como consecuencias el acelerar el proceso de intelectualización lingüística (tal y como ha sido definido por Bohuslav Havránek en la época clásica del Círculo lingüístico de Praga). La intelectualización se ha hecho tradicionalmente por medio de la traducción; tan lejos como los documentos escritos nos permiten remontarnos, nos encontramos frente a la traducción y al multilingüismo : el sumerio, la más vieja de las lenguas de las que se tiene testimonio, influenció el acadio; luego, el griego sirvió para formar el vocabulario intelectual (particularmente el filosófico) latino; y las numerosas traducciones de la Biblia, por Ulfila para el gótico, por Lutero para el alemán, por Mikael Agricola para el finés, etc., han contribuido a formar todas estas lenguas literarias. En este fin del 2. milenario es el inglés la lengua en la cual abrevan cada vez más otras lenguas para enriquecerse, especialmente dentro del dominio del léxico, y este fenómeno no puede ignorarlo por más tiempo él que se interesa a la planificación lingüística incluso a un nivel meramente nacional.
La dominación actual del anglo-americano en el campo de la ciencia y de la tecnología ha llevado al sociolingüista catalán de nacionalidad francesa Doméenec Bernardó a proponer, en el marco del X. Congreso mundial de sociología celebrado en la ciudad en México en 1982, la noción de triglosia para describir las nuevas relaciones que están estableciédose entre las lenguas a nivel internacional : según este modelo explicativo, el catalán - u otro idioma minorizado - se situaría en lo más bajo del escalafón (basilecta, podría decirse, adoptando el término de los criollistas) y sería dominado sea por el francés sea por el español (teniendo aquí el rol de mesolectas), lenguas dominadas ellas mismas por el inglés (acrolecta).
La existencia de la triglosia plantea la interrogación de si ella no podría ser un medio de permitir la sobrevivencia de las lenguas locales y regionales, disminuyendo las presiones ejercidas por una lengua nacional a partir del momento en que ésta última sufra la competencia, dentro de ciertas de sus funciones y ciertos de sus dominios de uso, de una lengua supranacional. Esto lleva a preguntarnos si la triglosia no podría estabilizar la repartición de las funciones de las dos lenguas inferiores, permitiendo un área más grande de utilización de la lengua basilecta (especialemente gracias a los medios modernos como la microinformática, la radio y la televisión comunitarias, etc.). Hay que recordar aquí las posiciones de Joshua A. Fishman en unas de sus últimas publicaciones en las cuales afirma la necesidad de la diglosia, o sea la distribución estable de funciones y dominios de uso exclusivo entre idiomas en contacto, para asegurar la sobrevivencia de los idiomas amenazados.

En contra de la hegemonización : los movimientos de normalización lingüística
Desde hace por lo menos 20 años hay un resurgimiento del recurso a la legislación lingüística para defender a las lenguas amenazadas. En los años 70, Quebec adoptó dos leyes lingüísticas de mucha importancia, una en 1974 y otra, la Carta de la Lengua Francesa, en 1977. En los años 80, siguiendo la muerte de Franco y la creación de varias autonomías regionales, se adoptaron en España varias leyes lingüísticas; la primera fue la Ley de normalización lingüística del catalán de la Generalitat de Cataluña, inspirada por la ley quebequense; después siguieron otras leyes de normalización, del Pais Vasco (Euskadi), de Galicia, de Valencia, de las Baleares, de Navarra. A fines de los 80 empezó toda una serie de leyes lingüísticas en la antigua Unión Soviética; la primera de esa serie fue la ley de Estonia adoptada el 18 de enero de 1989. Ocho repúblicas votaron semejantes textos legislativos en el mismo año 1989 : Lituania, Letonia, Tadjikistán, Kazakstán, Kirghizia, Moldavia, Uzbekistán y Ucrania. Otras repúblicas siguieron después, Bielorrusia, Turkmenistán y Rusia. Con que, de las 15 repúblicas federadas de la antigua Unión Soviética, 12 votaron leyes lingüísticas de un amplitud comparable a las leyes de Quebec y a las leyes de normalización de España; las demás tres repúblicas no adoptaron leyes lingüísticas sino programas extensivos de desarrollo lingüístico. El gobierno mismo de la Unión Soviética adoptó en 1990 una ley general en una tentativa para poner en un marco las leyes de las varias repúblicas. Incluso repúblicas autónomas, o sea repúblicas situadas en el territorio de repúblicas federadas, han empezado a elaborar leyes lingüísticas : República de los Kalmucos, Karakalpakia, República de los Komis, Tataria, Chuvaquia, Yakutia, Daguestán, Mordovia, Tuva, Buriatia.
Ya como Uds. ven, son muchísimas las leyes lingüísticas adoptadas en varios paises desde hace casi un cuarto de siglo. El otro día, en una conferencia radiofónica, un abogado de Montreal apuntaba que hoy en día las leyes lingüísticas están adoptadas por moyorías lingüísticas (más o menos sobre-entendido : en contra de sus respectivas minorías) mientras durante el período entre las dos guerras mundiales la tendencia de semejantes leyes era proteger a las minorías. Esa posición es muy discutible - sino claramente en contradicción con los hechos. Tomemos por ejemplo el caso de las repúblicas federadas de la antigua Unión Soviética. Es bien conocido que durante muchos decenios hubo una política explicita destinada a la difusión del ruso; dicha política tuvo sus pensadores o ideólogos que inventaron lemas o esloganes como el del ruso, nuestra segunda lengua maternal o propusieron teorías seudicientíficas como la de la fusión (sliïanie) o del acercamiento (vzaimoblienie) de los idiomas tipológicamente tan diversos de la Union Soviética cuando aparezca la sociedad socialista ideal. Sin embargo, era bien claro que el enriquecimiento de todos esos idiomas no podía hacerse sin recurrir al capital lexicográfico del ruso. Se llegaría así a una especie de Sprachbund soviético, espejo lingüístico de la sociedad comunista. Para todos los lectores críticos de semejantes textos, era evidente que el idioma de esa sociedad ideal sería el ruso y no un batiborrillo de lenguas, lo que sin embargo hubiera debido ser la consecuencia lógica de dichas teorías. Si diversas repúblicas de la antigua Unión Soviética tuvieron que adoptar leyes lingüísticas, eso fue para proteger el idioma de la mayoría local en contra del idioma imperial; así bien la noción de mayoría linguística local me parece un concepto fundamental en la planificación lingüistica ya que semejante mayoría puede estar minorizada a nivel nacional, especialmente cuando el régimen político es el federalismo. Un apoyo a mi opinión según la cual las leyes lingüísticas de las repúblicas de la antigua Unión Soviética fueron medidas para luchar contra el ruso y no contra las minorías locales lo encuentro en dos hechos. El primer hecho es que varias leyes contienen artículos estableciendo la protección de los idiomas locales - incluso en unos casos la ley prevee la posibilidad de una lengua oficial a nivel local. El segundo hecho lo encuentro en una publicación colectiva del Instituto de Lingüística de Moscú en el cual algunas personas nostálgicas del antiguo régimen se lanzan a la defensa de los idiomas minoritarios de varias repúblicas en contra de la nueva lengua oficial de cada territorio, tratando así de vincular el destino de dichos idiomas minoritarios con él del ruso.
Las mismas reflexiones sobre el concepto de mayoría lingüística local valen también en el caso de Cataluña aunque las cifras con respecto a la mayoría catalanoparlante son más bajas que en el caso de Lituania, de Ucrania, de Armenia o de Moldavia. Las cifras son aún más bajas en el caso vasco : más o menos un poco más de un cuarto de la población es bilingüe castellano-euskera, los demás unilingües castellanoparlantes. Por consiguiente, no hay de sorprenderse si fue en España donde se propuso el concepto de normalización lingüística porque allá se sentía mejor la necesidad de volver a un estado anterior de normalidad lingüística.
En este punto de mi ponencia es menester dar una definición del término normalización lingüística, relacionándolo con los de language planning o planificación lingüistica y él de aménagement linguistique, ese último siendo el término utilizado en Québec y cada vez más en el mundo francohablante. En realidad, todos esos términos son sinónimos que difieren principalmente en sus conotaciones. El término language planning lo inventó el lingüista estadounidense de origen noruega Einar Haugen en los años 50, época en la cual era muy popular el hablar de social planning; en 1969, el alemán Heinz Kloss propuso distinguir dos aspectos del language planning, el status planning y el corpus planning. La expresión normalización lingüística fue propuesta en 1965 por el sociolingüista valenciano Lluís Aracil; según Aracil, la normalización se aplica a reafirmar el estatus de una lengua históricamenta amenazada, porque contrariamente a lo que algunos imaginan, la modificación "interna" del sistema lingüístico no es el objetivo de la normalización; una verdadera normalización no puede limitarse a los aspectos "puramente" lingüísticos pero tiene que tomar en cuenta al mismo tiempo un gran número de factores claramente "sociales", por consiguiente esencialmente políticos. La expresión quebequense aménagement linguistique (literalmente : arreglo, acondicionamiento, aprovechamiento, adecuación) significa la intervención del poder político para asegurar el estatus jurídico de una lengua pero no descuida el aspecto de la regulación interna de la lengua- lo que Heinz Kloss llamó desgraciadamente el corpus planning (porque no se trata de un corpus en el sentido de conjunto de materiales serviendo a la investigación lingüística sino del léxico y del sistema mismo de la lengua); en efecto, las cuestiones que nosotros quebequenses llamamos la calidad de la lengua, concepto más o menos parecido al de cultura de la lengua de la época clásica del Círculo lingüístico de Praga, no pueden divorciarse del nuevo estatus que el gobierno asigna a la lengua en la sociedad ya que la asignación a una lengua de nuevas funciones y nuevos dominios de utilización debe ir a la par con su desarrollo interno (y en particular con su desarrollo terminológico), de otra forma una política lingística corre el riesgo, por falta de medios propiamente lingüísticos, de no lograr los objetivos fijados. Entonces, el aménagement linguistique comprende dos aspectos : el primero define las relaciones entre las lenguas presentes en un territorio dado, es lo que se llama en inglés status planning o sea planificación del estatus y eso se hace más frecuentemente por medio de legislaciones, de reglamentos o de directivas administrativas (a veces también por el medio de tratados internacionales - eso es el caso del archipiélago de Åland en Finlandia); el segundo aspecto del aménagement linguistique tiene como finalidad desarrollar los recursos internos de la lengua, por ejemplo crear términos técnicos pero también desarrollar los recursos estilísticos, para que pueda ser utilizada eficazmente en las nuevas esferas de la actividad humana que le han sido abiertas por la intervención del legislador. Para resumir, podríamos decir que el término de language planning o planificación lingüística connota más la intervención del Estado, el dirigismo, mientras que el concepto de aménagement linguistique descansa en la intención de consenso social en relación a un proyecto lingüístico colectivo y el de normalización supone la existencia de una situación desadaptada que se trata de readaptar a la corriente histórica para volverla normal, como lo indica el término.

A modo de conclusión
A guisa de conclusión, quisiera destacar dos elementos. En primer lugar, esta ponencia mía no debe estar interpretada como una toma de posición de mi parte en contra del libre comercio ni estar interpretada como si los quebequenses en su mayoría fuesen en contra del acuerdo de libre comercio; al contrario, la mayoría de los quebequenses apoya el citado acuerdo - mucho más que los canadienses ingleses según parece. Lo que he querido exponer es lo que los economistas llaman efectos perversos, o sea efectos no deseados aunque deseables o efectos no deseados e indeseables. En efecto, es muy probable que el acuerdo de Libre Comercio tenga efectos indeseables en el campo cultural y lingüístico; entonces hay que saberlo y profundizar la problemática si queremos evitar la mayor parte de esos efectos perversos.
En segundo y último lugar, quisiera decirles que hubiera podido examinar la cuestión de la hegemonización desde otro punto de vista, o sea a partir de las relaciones entre el francés de Quebec y el francés hablado en Francia. Es difícil resumir la situación en pocas palabras. Sin embargo, es cierto que la mayor diferenciación aparece en la pronunciación y en lo que se llama tradicionalmente el accento. No hay pruebas de que el sistema fonológico del francés de Quebec se está modificando para acercarse al sistema moderno del francés de París; al contrario, diferencias fonológicas como la duración de las vocales se mantienen tal como existían en París todavía en el siglo pasado. El sistema fonológico del francés de Quebec es muy estable, lo que permite una gran variación alofónica mientras que el sistema del francés de París se ha ido simplificando desde el principio de nuestro siglo (por ejemplo, ya quasi no existe las diferencias un/iné/êà/â). El nivel morfofonológico del francés de Quebec sigue siendo muy diferenciado, especialmente en las clases menos escolarizadas y en el habla informal, por causa de un fenómeno de reducción a nivel de la superficie; dicho en otros términos, unos fonemas desaparecen : por ejemplo, sur la table puede reducirse a s' 'a tab' (donde ' significa la desaparición de un fonema). Sin embargo, yo diría que, a nivel del vocabulario, la uniformización o estandardización se nota cada vez más; cuando no existe una competencia activa para utilizar términos estandardizados, existe una competencia pasiva en muchos casos, proveniente del cine, de la radio, de la televisión, etc., medios que por lo general emplean palabras estandard. El problema sociolingüístico mayor con que se enfrenta Quebec ahora es la integración de los inmigrantes al francés en vez del inglés y es obvio que, dado la situación normativa del mundo francohablante, eso se puede hacer sólo hacia un francés que parezca lo suficiente internacional, lo que significa la pérdida de las características más estigmatizantes del francés quebequense. Yo termino aquí porque el tema de la norma del francés en Quebec necesitaría otra ponencia.