domingo, 12 de noviembre de 2017

Puigdemont y el double bind


La lectura del libro Dir la realitat del sociólogo y sociolingüista catalán LLuís Vicent Aracil me permitió descubrir el concepto de double bind (doble vínculo o doble constreñimiento, en catalán doble lligam) del psicólogo y antropólogo estadounidense Gregory Bateson.




Por double bind se entiende una elección imposible entre dos mandos paradójicos. Uno no puede satisfacer uno sin violar al otro. Estos mandos están acompañados por un tercer precepto que prohíbe salir de esta situación. Sin esta tercera restricción, se trataría simplemente de un dilema.


Para así decirlo, es la historia de Antígona. Ésta, para cumplir las leyes religiosas, debe enterrar a su hermano aunque éste murió en una rebelión. Pero el Rey Creonte le prohíbe realizar los ritos funerarios. ¿Qué hacer, obedecer a los dioses, obedecer al rey? Antígona cumple con su deber religioso. Creonte utiliza la violencia y la condena a la muerte. Como escribe Aracil, en un caso de double mind "uno debe elegir entre la violencia ciega y desesperada y la aceptación fatalista de la confusión y la impotencia".


La tragedia griega se repitió este año en Cataluña. Madrid invocó la Constitución para evitar la celebración de un referéndum de autodeterminación y la proclamación de la República Catalana. El presidente catalán, Carles Puigdemont, eligió respetar el mandato que había recibido de sus electores, celebró un referéndum y luego proclamó la República. Madrid utilizó la violencia para evitar la celebración del referéndum, encarceló a los líderes independentistas, suspendió la autonomía de la región y tomó el control de la misma. Incluso una mayor violencia parece inevitable.



En un caso de double bind, ¿qué se puede hacer?


Escuchemos lo que Aracil nos dice: "... un problema insoluble en el contexto inmediato y estrecho demuestra ser soluble en el contexto del contexto. "


En el caso de Cataluña, ¿cuál es el contexto del contexto? La Unión Europea. Esto explica el exilio de Carles Puigdemont a Bruselas. Así éste espera evitar la violencia y plantear el problema en un nuevo entorno.
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* LLuís V. Aracil, “L’estandardització del català modern”, Dir la realitat, Barcelona, Edicions Països Catalans, 1983, p. 109.


martes, 21 de febrero de 2017

Revitalización de las lenguas indígenas


A fines de noviembre de 2016, el Consulado General de los Estados Unidos en la ciudad de Quebec invitó a algunas personas interesadas por el futuro de las lenguas aborígenes a una videoconferencia organizada por el Departamento de Estado en Washington, D.C. Dos expertas de la Smithsonian Institution hablaron de programas para revitalizar las lenguas aborígenes. Esta fue una conferencia multiplex entre Washington, DC, Vancouver, Ottawa, Montreal y la ciudad de Quebec. Apareció durante la reunión que también hubo oyentes en otros países, al menos en Costa de Marfil y Bolivia. Todavía no estoy seguro de los objetivos de tal reunión: tal vez los organizadores buscaron crear un nuevo derecho de injerencia para proteger las lenguas y culturas en peligro fuera de EE.UU.


Al comienzo de la reunión los expertos presentaron la situación de las lenguas en peligro a nivel mundial, haciendo la comparación ahora común con la desaparición de especies animales y vegetales. También presentaron el programa Breath of Life para la revitalización de idiomas. Dieron ejemplos de niños traídos a un museo para mostrarles piezas de alfarería y enseñarles al mismo tiempo el vocabulario de los nativos que los habían hecho. Yo diría que eso es más bien un enfoque orientado al pasado para revitalizar las lenguas. Pero, después de todo, el Smithsonian es conocido principalmente por sus museos.


Pero primero una observación sobre un aspecto técnico. Las imágenes durante esta videoconferencia eran a menudo borrosas cuando no congelaban. No en absoluto la calidad de las imágenes que los pilotos tienen a su disposición con los aviones teledirigidos sin equipaje a bordo en la serie televisa Homeland. Me pregunté in petto lo que es la calidad de las imágenes para los drones que envían actualmente a Afganistán y Pakistán.


La conferencia comenzó a las 2 de la tarde y terminó abruptamente a las 3 aunque nos habían informado que duraría una hora y media. Esta fue una bendición disfrazada porque el grupo de la ciudad de Quebec continuó la discusión - que fue más interesante, diría yo, que la videoconferencia en sí. Nuestro grupo estaba compuesto por unos wendat (hurones), un abenaki, un algonquino, tal vez un innu (o montañés), no recuerdo exactamente, y algunos Euro-Canadienses. También hubo tres contribuyentes a mi libro Quebec's Aboriginal Languages (edición francesa 1992, edición inglesa 1996).



Pocos saben que los wendat o hurones tratan de revitalizar su lengua que dejó de ser hablada hace más de un siglo. Un participante hurón señaló la necesidad, para recuperar el idioma ancestral y usarlo en la vida cotidiana, de crear equivalentes a palabras tan comunes como acera o ventilador (para este objeto, argumentó que la solución sería utilizar un término que sería equivalente a una perifrasis en castellano –“ella empuja el viento”– añadiendo la explicación de que hay una prevalencia de lo femenino en la lengua wendat). Esta intervención podría parecer contraria a la visión retrógrada (o incluso purista) presentada en la videoconferencia. Porque la experta del Smithsonian no abordó el tema de la modernización de la lengua, una característica esencial si queremos que los idiomas en vía de extinción de extinción se vayan a utilizar de nuevo plenamente en la vida cotidiana. Permítanme agregar aquí que este tema ha sido estudiado extensamente y ampliamente ejemplificado en la serie de seis volúmenes Language Reform: History and Future editada por István Fodor y Claude Hagège (1983-1994).


Por mi parte, cité el análisis de las preguntas del Censo canadiense del 2011 relativas al uso de los idiomas aborígenes: "Según el Censo de 2011, casi 213.500 personas reportaron una lengua materna aborigen y casi 213.400 personas dijeron hablar una lengua aborigen con más frecuencia o regularmente en casa". Una mera diferencia de sólo 100 entre las dos figuras. Esta frase requiere dos comentarios. En primer lugar, es poco probable que las lenguas aborígenes no muestren asimilación lingüística. En segundo lugar, no se menciona la asimilación lingüística como tal. Por el contrario, se sugiere que los hablantes de inglés o francés cambien a las lenguas aborígenes: "En 2011, casi 213.400 personas informaron que hablaban una lengua aborigen en su hogar. Mientras que el 82,2% declararon hablar una lengua aborigen como lengua materna, el otro 17,8% declaró un idioma diferente, como el inglés o el francés, como lengua materna". Estos datos son sorprendentes a la luz de la situación anterior a 2011. He aquí lo que escribió Louis-Jacques Dorais en mi libro Les langues autochtones du Québec (publicado en 1992; en ese momento, los datos del censo de 1991 aún no estaban disponibles):

La comparación entre la lengua materna y la lengua materna permite calcular la tasa de conservación de las lenguas aborígenes (lengua materna / lengua materna). En 1971, esta tasa era del 85,4% entre los aborígenes en Quebec. Esto significa que de todos los hablantes aborígenes, el 83,8% hablaba su idioma ancestral en casa, el 14,7% hablaba inglés, el 1,3% hablaba francés y el 0,2% hablaba otro idioma (Bernèche y Normandeau, 1983). Por lo tanto, las transferencias lingüísticas a partir de las lenguas aborígenes se dirigían hacia el inglés.

En 1986, la tasa de conservación de las lenguas aborígenes (excluyendo el mohawk o iroqués) fue del 95,8%, cifra probablemente cercana a la de 1971. Ese mismo año, la tasa de conservación de las lenguas aborígenes habladas fuera del área de Montreal se estimó en un 94%. También es probable que en 1986 las transferencias lingüísticas siguieran dirigidas principalmente hacia el inglés, pero probablemente en un grado algo menor que en 1971, la influencia del francés habiendo aumentado ligeramente en las comunidades aborígenes.

Entre los inuit o esquimales, la tasa de conservación del inuktitut fue de 98,6% en 1986, probablemente igual que en 1981. Pocas transferencias fueron registradas, principalmente al inglés.


Mientras tanto, tenemos que esperar los análisis de los datos del censo canadiense de 2016 sobre las lenguas aborígenes.


miércoles, 2 de noviembre de 2016

Introducción a la norma lingüística /5ª parte

  

(Versión en castellano de la introducción a La norme linguistique)
por Jacques Maurais


3. Norma social y norma lingüística

Considerándola desde el punto de vista sociológico, la norma lingüística puede definirse como "el uso estadísticamente dominante" (Berutto, 1979 : 36; es la norma objetiva o el uso en el sentido de Hjelmslev) o como el uso valorizado en un grupo dado (entonces el grupo socialmente dominante determina el "buen uso", que eclipsa las normas de los demás grupos y logra hacer creer en su no existencia; es la norma prescriptiva) : por una parte lo normal, y por otra, lo normativo. STANLEY ALEONG sitúa el comportamiento lingüístico en el marco más amplio de los comportamientos sociales y considera la norma lingüística desde el punto de vista de la antropología, estudiando en particular el papel del prestigio y de la corrección lingüísticas en el comportamiento social y las condiciones históricas que preceden a la aparición de una norma explícita. Stanley Aléong termina con algunas reflexiones sobre la génesis de la norma inglesa estadounidense y trata de explicar porqué Quebec no ha logrado producir una norma explícita propia.

Basándose también en los resultados de la antropología, JEAN-CLAUDE CORBEIL elabora los primeros elementos de una teoría de la regulación lingüística, definida como "el fenómeno por el cual se moldean los comportamientos lingüísticos de cada miembro de un grupo o infragrupo respetando cierta manera de hacer bajo la influencia de fuerzas sociales que emanan del grupo o de sus ‘infragrupos’". Según él, es esta teoría de la regulación la que permite explicar cómo la variación y la uniformización lingüísticas, entidades de toda evidencia antitéticas, pueden manifestarse al mismo tiempo en el mismo grupo. La regulación lingüística saca su fuerza de tres elementos : el aprendizaje de la lengua como parte integrante del proceso de asimilación de la cultura en la que uno ha nacido, el impacto social del modelo lingüístico que ofrecen las comunicaciones institucionalizadas y la autoridad que se concede al aparato de descripción lingüística, que de esta forma desempeña el papel de "superego lingüístico colectivo". Dichas fuerzas de regulación actúan según cuatro principios : convergenci a (la regulación será tanto más fuerte que todas las fuerzas de regulación privilegien la misma variante); dominancia (en el seno de un grupo, el uso lingüístico dominante es el del infragrupo que controla las instituciones); persistencia (el mantenimiento de un mismo uso dominante de una época a otra) y coherencia (existencia de un sistema lingüístico que integra las diversas variantes y permite la intercomprensión entre los infragrupos). Jean-Claude Corbeil termina su artículo con consideraciones sobre la noción de "calidad de la lengua", importante para la aplicación en Quebec de una teoría de la regulación lingüística, ya que lo menciona especificamente la Carta de la Lengua Francesa.

Una discusión sobre la regulación lingüística hace surgir, tarde o temprano, la cuestión de los niveles de lengua, que algunos prefieren denominar registros del discurso o estilos. CLAIRE LEFEBVRE realizó un estudio crítico de los trabajos dedicados a esta cuestión en los últimos veinte años; su artículo no menciona más que las investigaciones sobre la lengua hablada; aborda así la noción de estilo desde un punto de vista únicamente sociolingüístico, excluyendo los trabajos de literatos, filólogos, estilísticos y retóricos. Este informe, conciso a la vez que completo, de los trabajos de Gumperz, Geertz, Labov, Halliday, etc., ilustrado ocasionalmente con ejemplos sacados de estudios sobre el francés quebequense, lleva a Claire Lefebvre a proponer algunas perspectivas de investigación y a introducir la noción de estilo en la definición de la norma lingüística. Insistiremos sobre todo en este último punto : en efecto, nos parece irrealista definir una norma lingüística sin tener en cuenta el factor de los estilos o niveles de lengua. No cabe duda que Claire Lefebvre lleva razón cuando afirma que el fracaso de las campañas en favor de un habla correcta en Quebec se debe al hecho de que se quiso forzar a los alumnos a utilizar un nivel de lengua elevado en todas las circunstancias de comunicación, No obstante, hay que añadir que ya terminó este tipo de intervención : como lo muestra JeanClaude Corbeil, la Carta de la Lengua Francesa introduce las nociones de "calidad de lengua" y de dirigismo lingüistico, primero a nivel de las comunicaciones institucionalizadas, es decir en el estilo formal, entendiéndose implicitamente que el uso lingüistico de las instituciones modificará, a la larga, el uso de los individuos (acerca de esta cuestión, cf, también Maurais, 1982). También la legislación lingüística francesa se sitúa a ese nivel de intervención.

Tras la prodigiosa influencia de las teorías de Freud, resulta ya esencial hacer un examen crítico, desde el punto de vista del psicoanálisis, del concepto lingüístico de norma. Este es el tipo de examen que emprende FRANÇOIS PERALDI, tomando como punto de referencia, para la lingüística, la teoría de Hjelmslev sobre la norma y no vacilando en abordar las cuestiones de ideología, pues, como apunta él, hay algo en común entre ideología, ideal del yo, superego y norma.

Una proposición que François Peraldi toma de Roland Barthes tal vez no convenza a todos (desde luego que no a los responsables de los organismos lingüísticos estatales), pero merece ser discutida : "Barthes anuncia una verdadera práctica de subversión de la Norma por el uso, en el seno mismo de la lengua", teniendo dicha empresa como objetivo "realizar en un uso no limitado por la Norma, las infinitas potencialidades del esquema". Semejante programa, concebible, si no necesario, en literatura, no puede acarrear más que anarquía en cuanto se salga del área estética para tocar la lengua de los intercambios diarios y de las comunicaciones institucionalizadas; por ello François Peraldi parece matizar sus palabras en este consejo que da a un organismo que aceptase legislar sobre la lengua : "La lengua se mantendrá viva en tanto que lo impulsivo domine a la Norma en el uso del esquema". Con esta proposición se debería de evitar que el mito que ha llegado a ser el "francés universal" (también según François Peraldi) ocasionase el desarrollo de dos usos heterogéneos, uno puramente formal y el otro "más vergonzoso, de tipo más impulsivo, emotivo, privado, relacional", lo cual, añade, está sucediendo en Quebec. En efecto, habría que averiguar si el uso que se está imponiendo en las comunicaciones institucionalizadas en Quebec constituye realmente un factor de arrastre y de valorización del uso lingüístico privado o si, al contrario, no produce más bien una desvalorización del mismo.

Pero, tras exponer el problema que podía ocasionar la proposición de Roland Barthes si se aplicase a la lengua de las instituciones, también hay que plantear la cuestión de su aplicación a la lengua literaria. ¿Es posible, "en un uso no limitado por la Norma", liberar "las potencialidades infinitas del esquema"? François Peraldi cita como ejemplos a Mallarmé, Proust y Ezra Pound. Pero lo que es digno de mención en los trozos de estas obras más vanguardistas desde el punto de vista lingüístico, y que también encontraremos en la siguiente cita de Finnegans Wake, es que, lejos de ser "una verdadera práctica de subversión de la Norma por parte del uso", están impregnados de la norma hasta el punto de defender lo contrario, lo cual se hace particularmente evidente cuando dicha actitud se aplica a fórmulas estereotipadas o ritualizadas :

"In the name of Annah the Allmaziful, the Everliving, the Bringer of Plurabilities, haloed be her eve, her singtime sung, her rill be run, unhemmed as it is uneven!"
(James Joyce, Finnegans Wake, pág. 104)

El aparente delirio verbal de semejante pasaje se explica por referencia a las fórmulas de los suras del Alcorán y del Padre Nuestro (cuyas aliteraciones repite incluso : thy will be done, her rill be run, etc.); lejos de ser una exploración de las "potencialidades infinitas del esquema", la literatura acomete la norma que restringe el uso, tiende a ampliar el uso más que a invadir todo el campo del esquema. Sin embargo, James Joyce trató — y esto constituye sin duda alguna un triunfo único — de aplicar dicho programa creándose un dialecto babélico que no vacila en tomar prestado de multitud de idiomas (en el pasaje citado, Annah y Allmaziful se explican por las palabras turcas anna y mazi). Pero el ejemplo de James Joyce basta para demostrar lo que semejante programa puede tener de elitista y también, al contrario y pese a lo que se ha dicho, hasta qué punto la norma puede ser un factor de democratización. Por fin hay que darse cuenta de que la norma no sirve sólo de instrumento de discriminación contra las clases desfavorecidas; hay casos en que una empresa normativa, al rechazar el francés tecnocrático o el 'officialese', favorece realmente la democratización, pues facilita la comunicación entre los contribuyentes y los poderes públicos. En semejante contexto, "liberar las potencialidades infinitas del esquema" sería seguir manteniendo el poder en manos de los que, por su educación, están mejor colocados para jugar con las palabras y "deslumbrar" a sus oyentes.
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La bibliografía se publicará en la última entrada de esta serie.

martes, 5 de julio de 2016

Introducción a la norma lingüística /4ª parte


(Versión en castellano de la introducción a La norme linguistique)
por Jacques Maurais


2. La norma en lingüística contemporánea

Un estudio de la norma en lingüística contemporánea debe conceder un lugar a la Escuela de Praga y a su teoría de la lengua estándar. Menos conocida que la contribución de los miembros del Círculo Lingüístico de Praga a la fonología, principalmente porque la mayoría de los artículos que exponen dicho estudio fueron publicados en checo, la teoría de la lengua estándar y de la lengua literaria constituye, sin embargo, uno de los principales resultados de los trabajos lingüísticos llevados a cabo en Checoslovaquia ; se realizó un esfuerzo para ofrecer una parte de estos textos esenciales a un público más amplio con traducciones (cf. Garvin, 1964; Vachek, 1964; Benes y Vachek, 1971), pero solamente en el presente volumen [= La norme linguistique] se podrá por fin encontrar una versión de un importante artículo de Bohuslav Havránek y de otro de Vilém Mathesius en una lengua de gran difusión.

Tal como lo indica PAUL L. GARVIN, lo que caracteriza la elaboración de la norma lingüística checa es la participación de los lingüistas en la descripción de los usos de la lengua estándar y su codificación. Los lingüistas pudieron apartar a los puristas y conseguir que se basase la codificación en la lengua de los escritores contemporáneos (es decir de los últimos cincuenta años). En el fondo, es lo que había tratado de hacer Vaugelas, pero fue víctima de su propio éxito y, tras él y por mucho tiempo, no se tratará de modificar los cánones lingüísticos del siglo XVII ; la actitud que prevalece después de Vaugelas puede resumirse con estas palabras de Voltaire : "Me parece que cuando ha habido, en un siglo, un número suficiente de buenos escritores que han llegado a ser clásicos, ya prácticamente no está permitido utilizar más que las expresiones de éstos, y que hay que darles el mismo significado; si no, dentro de poco, el siglo actual no entendería al siglo pasado" (citado en Marzys, 1974 : 332). Ahora queda por saber si es posible llegar tan lejos como los checos, basando la norma del francés en los autores de los últimos cincuenta años o si, en nuestro idioma, hay que contentarse con adaptaciones periódicas limitadas, como las que, hasta su muerte, aportó constantemente Grevisse a su Bon usage; al fin y al cabo, tal vez no sea de desear una ruptura con tan larga tradición literaria, aunque el tener en cuenta dicha tradición haya de seguir alejando el francés escrito del francés hablado y aumentar la distancia que separa el francés estándar y las variedades regionales.

Entre los teóricos de la norma, merecen una mención especial Eugenio Coseriu y Louis Hjelmslev. En el tercer capítulo de su obra dedicada a la norma lingüística (Lara, 1976), [el lingüista mejicano] LUIS FERNANDO LARA procede a una discusión del concepto de norma en la teoría de Eugenio Coseriu y a una comparación con la teoría de Louis Hjelmslev ; en el presente libro aparece la traducción francesa de dicho estudio.

Aunque en América la moda de los dendrogramas parece haber decaído y ya no basta con "desplegar las ramas" para ser considerado como lingüista, la gramática generativa ha ocupado tanto lugar desde 1957 que vale la pena estudiar su postura con relación al problema de la norma, y sobre todo puntualizar sobre los numerosos reproches de normativismo que se le han hecho, al manifestarse dicho normativismo de la forma más evidente con un empleo a veces abusivo del "asterisco exterminador" (Hagège, 1976 : 76) y la referencia a la noción de locutor-oyente ideal. YVES-CHARLES MORIN, situándose en el marco teórico de la gramática generativa, muestra que el locutor-oyente, un concepto que, para ciertos críticos, sirve para definir en realidad una norma, es para Chomsky un individuo idealizado y no el representante ideal de una comunidad lingüística ; el aspecto social del lenguaje no interesa realmente a Chomsky, pues el objetivo al que aspira es más bien la búsqueda de las propiedades cognoscitivas responsables de la facultad de lenguaje en el hombre. Desde luego, es posible que este punto de vista no convenza a los que consideran que la gramática generativa plantea como universales, estructuras que se apoyan sólo en hechos del inglés y que impone sin razón este modelo en la descripción de los demás idiomas.

El artículo de JOACHIM GESSINGER y HELMUT GLÜCK, que muestra, a partir de la situación alemana, porqué con frecuencia no se puede disociar la discusión científica de las normas de la situación política, debería aportar muchos temas de reflexión a los especialistas de la planificación lingüística : por ejemplo, el hecho de que, desde el siglo XVII, el debate sobre la norma en Alemania está ligado a la identidad nacional, o bien, una vez realizada la unificación política, la necesidad para el nuevo Estado alemán de proceder a la normalización de las terminologías técnicas para responder a las necesidades del comercio y de la industria (Eugen Wüster se ilustró en esta última tarea) o bien, en los territorios ocupados durante la Segunda Guerra Mundial, los trabajos de reforma lingüística (así, el esfuerzo que se realizó para dar al ucranio un nuevo alfabeto, una nueva ortografía y un léxico lo más alejado posible del ruso, constituirá para algunos una prefiguración de una empresa similar en el Caribe, donde se ve una maniobra para cortar lo más posible a los criollos de sus orígenes franceses). La parte del artículo dedicada a la República Democrática muestra cómo se plantea el debate sobre la norma y sobre la variación lingüística en un país marxista : las diferencias lingüísticas no pueden ser, como en los países capitalistas, indicios de factores sociales, ya que el socialismo significa la superación de una sociedad clasista y que, en una sociedad socialista, las diferencias no deben ser antagónicas.
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La bibliografía se publicará en la última entrada de esta serie.


martes, 3 de mayo de 2016

Introducción a la norma lingüística /3ª parte


(Versión en castellano de la introducción a La norme linguistique)
por Jacques Maurais


1. La tradición de la norma (sigue)


Grecia no conoció unidad lingüística : fue sólo en la época helenística cuando pudo imponerse una verdadera koiné. Y desde luego, no cabe duda de que antes de la aparición de los Estados Naciones, la unidad lingüística no era percibida como un objetivo político primordial. Lo que funda la unidad del mundo griego clásico, por encima de la diversidad fonética, morfológica y lexical, es la comunidad religiosa, centrada en torno a grandes santuarios (Delfos, Olimpia) y la comunidad de patrimonio literario mantenido por la enseñanza. MICHEL CASEVITZ recuerda las palabras de Platón: "Homero educó a Grecia". En el momento en que se manifiestan presiones para afirmar cada vez más normas regionales en el seno de los países francófonos, tal vez no sea inútil volver a las fuentes y ver cómo los griegos, pese a su división dialectal, pudieron mantener la unidad de su civilización.

FRANCOIS CHARPIN muestra cómo nació la gramática en Roma bajo la influencia griega. Es corriente decir que los romanos no eran filósofos; entonces los gramáticos romanos, en lugar de distinguir entre las teorías gramaticales de los distintos sistemas filosóficos griegos, adoptaron un eclecticismo sorprendente que sitúa en un mismo plano teorías contradictorias. Su concepción de la norma está basada ya en el buen uso, es decir el uso de la gente culta, teniendo que conformarse al uso de los autores clásicos. Como escribe François Charpin, "la norma se define como una cultura"; un barbarismo avalado por un autor clásico se transforma en metaplasmo: "El barbarismo se emplea en el presente, sin referencia a la autoridad de una obra, mientras que el metaplasmo reposa en la autoridad de los autores antiguos" (Consentius, G.L.K. V, 387, 16). Los gramáticos se fijan entonces como tarea establecer el catálogo de las formas utilizadas por los escritores clásicos: "La norma se norma se transforma en antología".

La tradición heredada de Donato y Prisciano marcó toda la Edad Media e influyó, durante el Renacimiento, en los autores de las primeras gramáticas de las "lenguas vulgares". El período (1500-1700) que estudia G.A. PADLEY, será testigo, junto a esta tradición latina, de la instauración, primero en 1540, con Scaliger, de un retorno a Aristóteles ("el uso cede el paso a la razón"), mientras que una corriente, salida de la obra de Pedro de la Ramée, intentará basar la gramática en el uso a la vez que trata de hacerla conforme a las leyes de Aristóteles. En su definición del uso, Pedro de la Ramée prefigura y ya sobrepasa a Vaugelas: "El pueblo es señor soberano de su lengua... La escuela de esta doctrina no está en los auditorios de los profesores hebreos, griegos y latinos..., está en el Louvre, en el Palacio, en el mercado de Les Halles, en la Plaza de Grève, en la Plaza Maubert"; un siglo más tarde, Vaugelas limitaría su concepción del buen uso a "la élite de las voces".

En el siglo XVII, se seguirá aplicando la razón a la lengua : la gramática de Port-Royal hará coincidir norma lingüística y norma lógica, y no enseñará a hablar bien sino cómo funciona el lenguaje y cuales son los lazos que mantiene con el pensamiento. Pero también en el mismo siglo, Vaugelas realizará esfuerzos por establecer una gramática desprovista de todo aparato retórico y basada únicamente en el uso. La emergencia de una teoría gramatical basada únicamente sobre criterios lingüísticos resultará un proceso lento y arduo pues, como escribe G.A. Padley, "la combinación de la norma lógica [...] y de una tradición que quiere que las estructuras de las lenguas vivas estén calcadas de las del latín tiene para la gramática consecuencias nefastas que perduran hasta hoy". Vaugelas tiene, pues, sobre todo el mérito de demostrar que, en los casos dudosos, la gramática francesa no ha de basarse en el latín o el griego para establecer el buen uso: "En las dudas de la lengua, más vale para lo ordinario consultar a las mujeres y a los que no hayan estudiado que a los que sepan mucho de las lenguas griega y latina" (citado por Marzys 1974: 326).

En su artículo, LOTHAR WOLF traza la historia de la normalización lingüística en Francia, desde Malherbe hasta Grevisse y la ley de 1975 relativa al uso de la lengua francesa. Ya en los comienzos del trabajo normativo, con Malherbe, se estableció una jerarquización sociolingüística cuya estructura correspondía, en sus grandes rasgos, a la jerarquía social; pero con Vaugelas el prestigio lingüístico estará expresamente ligado al prestigio social. En el siglo XVII, serán la Corte y las personas que graviten en torno a la misma las que dicten el buen uso; pero a partir del siglo XVIII, los escritores asumirán cada vez más este papel; paralelamente, asistiremos, pues, a un desplazamiento del punto de referencia del oral hacia el escrito, teniendo esto como consecuencias la valorización de una norma de la lengua escrita que no parará de envejecer y un distanciamiento cada vez mayor entre el código oral y el código escrito.

Con el riesgo de exagerar un poco los hechos, se puede decir que la normatividad en Francia apuntó sobre todo a la claridad del discurso y a la depuración del léxico. Sigue vigente esta última tendencia, tanto en Francia como en los países francófonos en general, y las legislaciones lingüísticas, tales como la ley francesa de 1975 y, en Quebec, la Carta de la Lengua Francesa, tratan principalmente de esta parte de la "planificación del corpus". Pero ahora la depuración lexical, es decir, en los hechos, principalmente la prohibición de voces extranjeras, se presenta oficialmente sobre todo como una medida destinada a proteger a los ciudadanos con una mejora de la información lingüística y no como una medida tendiente a contrarrestar una invasión cultural extranjera. No se ha resuelto el problema de convencer a los editores de obras descriptivas (diccionarios y gramáticas) para que tengan en cuenta las decisiones normativas adoptadas oficialmente, tanto en Francia como en Quebec; como lo recalcaba Lothar Wolf, "el conocimiento de las decisiones normativas tiene más probabilidades de difundirse lo suficiente si las toman en cuenta las obras de consulta con carácter descriptivo". Habrá que tratar, pues, de conciliar los juicios normativos con los objetivos de una obra descriptiva, y la urgencia de dicha tarea se hace sentir cada vez más, a medida que va aumentando el número de decisiones normativas.
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La bibliografía será publicada en la última entrada de esta serie.

lunes, 4 de abril de 2016

Introducción a la norma lingüística /2ª parte


(Versión en castellano de la introducción a La norme linguistique)
por Jacques Maurais


1. La tradición de la norma

La necesidad de preservar los textos sagrados védicos y de velar por que las palabras utilizadas en el ritual se pronunciasen de forma correcta llevó muy pronto a los Hindúes a reflexionar sobre la lengua. Se desarrolló una tradición propia a la India, la cual alcanzó una cima en el siglo V antes de Cristo, en la Astadhyayi de Panini. Punto de llegada de las preocupaciones religiosas seculares sobre el lenguaje, el Astadhyayi se revela curiosamente, como lo explica JOHN D. SMITH, una descripción, no del uso védico sino de la lengua de los contemporáneos de Panini, pues, según toda verosimilitud, este último no tenía conciencia de la diacronía y, para él, la lengua védica era más una variedad, un estilo, que un estado anterior del sánscrito. Esta situación es totalmente sorprendente si se compara la gramática de Panini con la gramática latina de Prisciano (hacia 500 después de Cristo) que no cita ningún autor posterior a la mitad del siglo II después de Cristo (cf. Charpin, 1980: 30): mientras que para Prisciano la gramática ha de describir la lengua de los autores clásicos (los que vivieron por lo menos medio milenario antes que él), Panini describe la lengua de su época en una obra no sólo descriptiva sino prescriptiva, que se revela de una gran complejidad y un gran poder explicativo.

Solamente en el siglo XIX podrá la ciencia lingüística occidental igualar la obra de Panini, y habrá que esperar hasta principios del siglo XX para que, gracias en particular a Ferdinand de Saussure, empiece finalmente a imponerse la descripción sincrónica del uso contemporáneo.

Hasta que, a finales del siglo XVIII y a principios del siglo XIX, tras los trabajos de Sir William Jones y la fundación (1815), en el Colegio de Francia, de la primera cátedra de sánscrito en Occidente (cf. Schwab, 1950: 86-87), Europa tomó contacto con el pensamiento lingüístico de la India, la reflexión gramatical europea estuvo basada casi únicamente en la herencia de la Antigüedad clásica, lo cual condicionaría la forma misma de nuestra gramática tradicional, hasta el punto de que se ha podido afirmar que hubiera sido distinta si Aristóteles hubiera hablado una lengua distinta del griego (cf. Benveniste, 1958 sobre las relaciones entre categorías de lengua y categorías de pensamiento).
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La bibliografía será publicada en la última entrada de esta serie.


miércoles, 9 de marzo de 2016

Las liaisons o relaciones peligrosas en Downton Abbey





 Este texto se publicó por primera vez en francés el 21 de febrero de 2014 –

En un episodio de la temporada 4 de Downton Abbey, Lady Mary dice: "papa r'and mama".

Este tipo de fenómeno ha sido llamado la “R intrusiva” en la lingüística inglesa. Esa liaison aparece después de las vocales / ɑ: /, / ə / o / ɔ: / cuando van seguidas de una palabra que comienza con un sonido vocálico:

China rand India
law rand order
pasta rand sauce

Esa “R intrusiva” se puede oír incluso dentro de una palabra entre la raíz y un sufijo como en drawring room.

Este tipo de liaison o sandhi es una característica del llamado Estuary English, la variedad de inglés hablado a lo largo del río Támesis y de su estuario pero su extensión es hoy en día más larga.

Según parece, la R intrusiva proviene del habla popular de Londres. Por lo menos así opina Márton Sóskuthy en la conclusión de su síntesis sobre la emergencia de la R intrusiva:

All sources from before 1870 describe the phenomenon as a vulgar feature of Cockney pronunciation that should be avoided, as opposed to sources from around the turn of the 20th century, which all admit that it is present even in the pronunciation of educated speakers, and take a much less negative attitude towards it.

Según el sociolingüista Peter Trudgill, la R intrusiva forma ahora parte del estándar de pronunciación en el inglés británico.

Existe un fenómeno similar en el francés de Quebec, especialmente en el francés hablado en Montreal: es la L intrusiva, como en “ça l’arrive souvent”. Según el lingüista Yves-Charles Morin, quien publicó un estudio sobre la L intrusiva, la frecuencia de las eles no etimológicas podría depender de la clase social (esta pronunciación se puede oír con más frecuencia en los barrios pobres) y quizás también de la edad y del origen geográfico (esta pronunciación parece ser peculiar del francés de Montreal, a lo menos parece haber aparecido allí).

En el francés de Quebec la liaison con L, o L intrusiva, es estigmatizada mientras que en el inglés británico la R intrusiva ahora se considera estándar.